lunes, 9 de noviembre de 2009

Berlín: Caída del muro abrió puertas al Evangelio

Hace veinte años el muro que separaba Berlín occidental y oriental cayó, vaticinando la caída de los regímenes comunistas en toda Europa.

Para algunos, el colapso del muro marcó el fin de una era homicida y opresiva. Para otros, proveyó una oportunidad sin precedentes para compartir el Evangelio.

Todo comenzó con un desafío por parte de un presidente estadounidense. “¡Señor Gorbachev, derribe este muro!”, proclamó el expresidente Ronald Reagan.

Dos años después, el 9 de Noviembre, alemanes del este escalaron el Muro de Berlín. Ese fue el inicio del fin de la Guerra Fría y del Comunismo Soviético.

Hubo lágrimas de gozo, vítores y aplausos mientras alemanes orientales salían a través de la apertura hacia Berlin occidental. Algunos fueron separados de amigos y parientes por más de 25 años. Otros nunca habían puesto un pie en el oeste.

El muro fue construído en Agosto de 1961 bajo órdenes del Premier Soviético Nikita Kruschev. Durante un período de casi tres décadas, unas 200 personas murieron tratando de escapar hacia el oeste.

El fundador de la cadena de televisión CBN, Pat Robertson, comparte sus reflexiones en el vigésimo aniversario de la caída. El dice que no le sorprendió cuando el muro y el sistema comunista cayeron.

“Sabía que había algo malo con el Comunismo”, dice Robertson. “Era contrario al espíritu humano. Era un sistema económico fallido, un sistema social fallido, un sistema moral fallido. Todo con él estaba mal y yo sabía que caería”, añade.

El colapso del muro no sólo puso fin a la Guerra Fría sino que trajo una nueva apertura. Los cristianos tuvieron una oportunidad de compartir el Evangelio con muchos europeos del este que nunca lo habían escuchado.

Otro momento memorable llegó cuatro meses después cuando Billy Graham y Pat Robertson se reunieron en el muro en Berlín.

“Fue un momento histórico y estuve con el hombre que declaró que el Evangelio debía ser predicado en la Europa oriental”, recuerda Robertson. “El fue allí y fue terriblemente criticado por hacerlo. Pero él sabía que esa gente estaba hambrienta de Dios y que en ese lugar el Evangelio echaría raíces, y así fue”.

Millones de europeos del este abrazaron el Cristianismo y muchos continúan llenando las iglesias. Pero ¿se habrá cerrado la ventana de oportunidad para esparcir el Evangelio?

“No creo que se haya cerrado, pero no está tan abierta como lo estuvo cuando el muro cayó”, dice Robertson. “Esa gente estaba tan hambrienta de una realidad espiritual. Ahora, están hambrientos por el materialismo”.

El mundo ha enfrentado muchos desafíos desde ese histórico fin de semana en Berlín. Veinte años después, la Guerra Fría ha sucumbido a prolongadas guerras calientes en Irak y Afganistán y otros difíciles desafíos se avecinan.

“Olvidamos, seguimos adelante, pero estos momentos de triunfo en nuestra historia debemos enfatizarlos”, dice Robertson. “Demuestran que un pueblo libre puede triunfar sobre el totalitarismo si está resuelto a hacerlo”.
Fuente: CBN News Chief International
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